
eMPIEZA, ADEMÁS,
EN UN PALACIO,
CON UN MONARCA:
Y ESPEJOS PRÍSTINOS
COMO EL ESCUDO EN EL CUAL DESCIFRÓ PERSEO
EL ROSTRO DE MEDUSA.
entre FÁUSTICOS LABERINTOS
QUE EVOCAN EL IGNOTO DESTINO
DE TESEO ANTE EL MINOTAURO,
y
—como la vida—
con el sol...
Es ésta una historia que
—como la humanidad—
en un jardín comienza,
LUIS XIV
FRANCIA
.
DE
'LE ROI
SOLEIL'
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Discurrió su vida entre cifras, en una suerte de hermética cábala. No fue sucesor alguno al trono tan anhelado, pues lidiaron Ana de Austria y Luis XIII con 22 años de frustrados intentos por concebirlo. Pero al lograrlo, nació uno de azules ojos, quien heredaría el Imperio Francés, habiendo dado apenas 4 vueltas al astro que adoptaría por insignia. Serían luego habitados —en el devenir de casi 72 años— los pasadizos, recámaras y salones de Versalles, por vigilias y por sueños, por palabras y secretos, entre los cuales fraguó el estratega sus batallas. Definió en su propio ajedrez a la paz, como el barbecho mejor para esgrimir la siguiente guerra.
Había algo semejante hecho su ascendencia: la Dinastía Borbónica y la Casa de los Capeto, a los cuales su azul linaje perteneció. Y no fue cetro alguno tan longevo como el suyo: el rey con el más largo mandato de la historia. Trascendió su célebre adagio l'Ètat c'est moi, con el cual instauró el despotismo ilustrado, que revistió al absolutismo monárquico: un impopular estilo de gobierno al cual darían continuidad su bisnieto, Luis XV, y el sucesor de éste, Luis XVI, el último rey borbónico de Francia. Sufriría éste pública decapitación al lado de su esposa: María Antonieta de Austria. Cuando dejó el verdugo desplomarse la guillotina sobre sus cuellos, sucumbió en el acto, el régimen monárquico de la Galia.



Había algo semejante hecho su ascendencia: la Dinastía Borbónica y la Casa de los Capeto, a los cuales su azul linaje perteneció. Y no fue cetro alguno tan longevo como el suyo: el rey con el más largo mandato de la historia. Trascendió su célebre adagio l'Ètat c'est moi.