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Pero regresemos con el Rey Sol, afirmando que había sido su pasión por el baile legada, como el Imperio Francés, por su padre. Más aún

Mujeriego, la construcción del Palacio de Versalles, y su extensa colección de zapatos que pareciese relacionarse con el gusto por sus danzantes pies, y entendida dentro de un amor casi filial por la moda. No es gratuito que sea París, hasta la fecha, un epicentro mundial de tal industria. Y se inscribía todo ello, en el marco más amplio de una casi adictiva obsesión por las manifestaciones estéticas, como símbolo de su imperial grandiosidad. Por ello cuanto realizó en el siglo XVII fue transpolar el baile al epicentro de la civilización occidental, representando ello una verdadera revolución dancística, equiparable sólo al surgimiento de las vanguardias modernas y contemporáneas del siglo XX.

 

Revolución en la danza.

Entender muy rápidamente una de sus líneas evolutivas.

Trajo la danza al centro de la civilización y los epicentros del poder en Occidente.

 

El danzante Sol = París Ciudad de la Luz Ville de la Lumiére, además por hechos subsiguientes como... Una París, tan floreciente como vibrante por un lado, pero llena de carencias y desigualdades por otro.

Es ésta una historia que —como la humanidad— en un jardín comienza y —como la vida— con el Sol; entre fáusticos laberintos que evocan el encuentro de Teseo con el Minotauro, y espejos como aquél con el cual venció a Medusa, Perseo. Inicia, además, en un Palacio y con un monarca: Luis XIV, Le Roi Soleil de Francia.

1643

Es ésta una historia que —como la humanidad— en un jardín comienza y —como la vida— con el Sol; entre fáusticos laberintos que evocan el encuentro de Teseo con el Minotauro, y espejos como aquél con el cual venció a Medusa, Perseo. Inicia, además, en un Palacio y con un monarca: Luis XIV, Le Roi Soleil de Francia.

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Es ésta una historia que —como la humanidad— en un jardín comienza y —como la vida— con el Sol; entre fáusticos laberintos que evocan el encuentro de Teseo con el Minotauro, y espejos como aquél con el cual venció a Medusa, Perseo. Inicia, además, en un Palacio y con un monarca: Luis XIV, Le Roi Soleil de Francia.

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Es ésta una historia que —como la humanidad— en un jardín comienza y —como la vida— con el Sol; entre fáusticos laberintos que evocan el encuentro de Teseo con el Minotauro, y espejos como aquél con el cual venció a Medusa, Perseo. Inicia, además, en un Palacio y con un monarca: Luis XIV, Le Roi Soleil de Francia.

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Es ésta una historia que —como la humanidad— en un jardín comienza y —como la vida— con el Sol; entre fáusticos laberintos que evocan el encuentro de Teseo con el Minotauro, y espejos como aquél con el cual venció a Medusa, Perseo. Inicia, además, en un Palacio y con un monarca: Luis XIV, Le Roi Soleil de Francia.

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